201807 LIBRO - El hombre en busca de sentido

Los manuscrito del prisionero nº 119.104

“La historia nos brindó la oportunidad de conocer la naturaleza humana quizá como ninguna otra generación. ¿Qué es en realidad el hombre? Es el ser que siempre decide lo que es. Es quien ha inventado las cámaras de gas, pero también el que ha entrado en ellas con paso firme, musitando una oración”. El autor de estas palabras vivió como prisionero la experiencia de los campos de exterminio, en ellos luchó hasta el extremo por conservar y reconstruir sin éxito las palabras escritas de su obra y rescató el valor del sentido como clave para la esperanza y una vida buena.

Fundador de la Logoterapia o Tercera Escuela de Viena, el Psiquiatra y neurólogo Victor Frankl vuelca en El hombre en busca de sentido su experiencia en los campos de concentración como punto de partida vital para esbozar las claves filosóficas de sus planteamientos terapéuticos en torno a la noción de “Voluntad de sentido”. La búsqueda de sentido es para Frankl, requisito indispensable para la salud mental. Citando a Nietzsche, nos recuerda que “Quien tiene un porque para vivir, puede soportar casi cualquier cómo”. Para el prisionero nº 119.104, su “intenso deseo de reelaborar ese libro” manuscrito que le fue arrebatado y destruido al ingresar en Auschwitz constituyó una ayuda esencial para “sobrellevar los inhumanos rigores del campo”.

La Noodinámica o tensión interior entre lo logrado y lo pretendido, entre lo que uno es y lo que puede llegar a ser nos muestran a un ser humano en proceso y búsqueda, expuesto a la necesidad de “Sentido de la vida” en cuanto es él a quien la vida interroga. Probablemente una de las obras fundamentales del siglo XX, El hombre en busca de sentido mantiene la vigencia de las experiencias intelectuales y vitales que nos desencajan dándonos la oportunidad de vivir de otro manera